ADQUIERE "EL MITO DE LA TRANSICIÓN DEMOCRÁTICA"

martes, 6 de diciembre de 2016

"El virrey de Oaxaca" (La Jornada, 6 de diciembre, 2016)

John M. Ackerman

Oaxaca está en ruinas. La esperanza del gobierno de la "transición" de Gabino Cué muy rápidamente se convirtió en una pesadilla marcada por la represión, la impunidad y malos manejos financieros. Como Vicente Fox y Felipe Calderón a escala nacional, Cué desperdició una oportunidad de oro para transformar la forma de ejercer la autoridad y de relacionarse con la ciudadanía.

Pero el retorno del PRI en Oaxaca en 2016 amenaza ser aún más desastroso que el regreso del PRI al nivel federal desde 2012. El nuevo gobernador, Alejandro Murat, pertenece a una nueva generación de gobernadores del PRI que ha resultado ser aún más cínica y corrupta que sus predecesores. Bebesaurios, como Javier Duarte, Humberto Moreira, Manuel Velasco, Rodrigo Medina, Tomás Yarrington, César Duarte y el mismo Enrique Peña Nieto, han sido un total desastre para el país y para sus entidades federativas. En las próximas elecciones para gobernador en el Estado de México, en 2017, Alfredo del Mazo Maza ya se prepara para repetir el mismo guión.

Murat ha desdeñado la legalidad desde el primer día de su gestión. En lugar de establecer los acuerdos necesarios para poder tomar posesión de acuerdo con la ley en la sede del Congreso del estado, el nuevo gobernador decidió celebrar un acto improvisado a la 1:30 AM en las instalaciones de la televisora estatal.

El artículo sexto de la Ley Orgánica del Poder Legislativo del Estado de Oaxaca dice explícitamente que "el Congreso del estado tendrá su residencia oficial en la ciudad de Oaxaca de Juárez, celebrará sus sesiones en el edificio sede del Poder Legislativo y no podrá trasladarse a otro lugar, sin que así lo acuerden las tres cuartas partes de los diputados presentes". Sin embargo, no se emitió convocatoria oficial alguna a los diputados para la celebración de la sesión extemporánea de toma de posesión. Tampoco hay documentación que indique que los diputados hayan acordado trasladar la sesión a la Corporación Oaxaqueña de Radio y Televisión...

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jueves, 1 de diciembre de 2016

"Donald Trump's Latin American Double: Enrique Peña Nieto" (Kings College Politics & Society, November, 2016)

John M. Ackerman

Donald Trump´s visit to Mexico City with President Enrique Peña Nieto on August 31st, 2016, in the heat of the presidential election campaign, left many people speechless. How was it possible that the President of a Nation which has been systematically vilified and insulted by the Republican presidential candidate could have welcomed its attacker with open arms?

Even more surprising was the fact that Peña Nieto and Trump seemed to get along so well. During their joint press conference in Mexico City, Peña Nieto applauded their “fundamental agreements” on policy and offered to work with the Republican candidate to “strengthen” both the US-Mexico and the Mexico-Guatemala borders. During his turn at the microphone, Trump said Peña Nieto was his “friend”. Later, during his immigration speech in Arizona later that day, the Republican candidate called Peña Nieto a “wonderful president”, just as he simultaneously ratified his promise to build an “impenetrable, physical, tall, powerful, beautiful, southern border wall”.

A few weeks earlier, the Prime Minister of Hungary, Viktor Urban, had publicly endorsed Trump´s candidacy. Peña Nieto did not go as far as Urban in his own public statements, but actions speak louder than words. By giving the Republican candidate the opportunity simultaneously to appear to be a statesman, as well as supposedly respectful of at least some Mexicans, Peña Nieto gave Trump just the helping hand he needed to bounce back in the polls.

Peña Nieto supposedly is not a nativist, neo-fascist like Trump or Urban. From the first day he took office in December of 2012, the Mexican President has been hailed by the international press as the example of a well-behaved neoliberal free-trader. Time magazine named him one of its “100 Most Influential People in the World,” claiming that he “combines Reagan’s charisma with Obama’s intellect and Clinton’s political skills.” The Financial Times raved that with the death of Venezuela’s Hugo Chávez, Peña Nieto may now take up the torch of Latin American leadership and revive the “Washington Consensus”. Meanwhile, Thomas Friedman, of the New York Times, called Mexico the “Comeback Kid” under Peña Nieto.

How is it possible that a neo-fascist like Trump and a neoliberal like Peña Nieto get along so well? For instance, how can they possibly see eye-to-eye on key policy issues like the future of the North American Free Trade Agreement (NAFTA)?...

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lunes, 28 de noviembre de 2016

"Golpe de Estado silencioso" (Revista Proceso, 27 de noviembre, 2016)

Salvador Cienfuegos, Enrique Peña Nieto y Vidal Soberón
John M. Ackerman

La intromisión de las fuerzas militares en la vida política y social del país ha llegado a extremos intolerables que ponen en riesgo tanto la institucionalidad democrática como la soberanía nacional. Hoy atestiguamos el equivalente a un golpe de Estado subrepticio y silencioso. Si la sociedad no detiene la militarización rampante, Los Pinos pronto podría ser ocupado por un general. 

El Partido Revolucionario Institucional (PRI) ha presentado en la Cámara de Diputados una iniciativa que para una nueva Ley de Seguridad Interior, que tiene el objetivo de normalizar la participación inconstitucional de las Fuerzas Armadas en tareas de seguridad pública y de control social interno. 

La aprobación de esta iniciativa implicaría una transformación radical en el papel de los militares en la vida nacional. Normalmente, los soldados solamente pueden participar en asuntos de “seguridad nacional”. Y el artículo 129 de la Constitución es absolutamente claro: “En tiempo de paz, ninguna autoridad militar puede ejercer más funciones que las que tengan exacta conexión con la disciplina militar”. 

Sin embargo, la propuesta del Diputado César Camacho Quiróz, en cumplimiento de órdenes giradas por Enrique Peña Nieto y el Secretario de Defensa Nacional, Salvador Cienfuegos, habilitaría a los militares para involucrarse también directamente en asuntos de “seguridad interna”. Y este concepto lo define de la manera más abstracta y general: cualquier asunto que “ponga en peligro la estabilidad, seguridad o la paz pública”. 

Con la nueva ley, los militares ya no se dedicarían exclusivamente a defender el territorio patrio y a suplir a las autoridades civiles en casos de emergencia, sino que se transformarían en responsables permanentes del “orden” interno y, por lo tanto, en una fuerza política pluripotenciaria y autónoma capaz de intervenir por voluntad propia en casi cualquier momento. Es decir, se autorizaría formalmente la persecución castrense de la oposición política y los movimientos sociales en todo el país...

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lunes, 21 de noviembre de 2016

"La revolución de 2018" (La Jornada, 21 de noviembre, 2016)

Francisco I. Madero, el apóstol de la democracia
John M. Ackerman

Ciento seis años después del estallamiento de la Re­volución Mexicana, nuestro país hoy se encuentra listo para un nuevo levantamiento social. En esta ocasión no será necesario tomar las armas, sino que tendremos la oportunidad de tomar el poder de manera pacífica por medio de las elecciones presidenciales de 2018.

Hoy el pueblo mexicano repudia a su Presidente quizás más que en ningún otro momento en la historia. De acuerdo con las encuestas de opinión pública, solamente 24 por ciento de la población hoy aprueba el trabajo de Enrique Peña Nieto. Es muy difícil encontrar a alguien, en la oficina, en la escuela, en la familia o en nuestras comunidades, que alabe el trabajo del mandatario federal. Ni Carlos Salinas, quien hundió la economía y saqueó la nación, ni Felipe Calderón, quien hundió el país en un criminal baño de sangre, habían logrado desprestigiar de manera tan profunda a la investidura presidencial.

La devaluación constante del peso, el colapso de la economía, los permanentes escándalos de corrupción, el servilismo de la política exterior, así como la generalización de la violencia y la represión en todo el país, han convencido a los mexicanos que quien hoy ocupa Los Pinos ha traicionado al pueblo. Cada día más ciudadanos se despiertan cada mañana con la convicción de que un país tan rico, digno y soberano como México no merece la situación tan grave en que se encuentra.

Ni Porfirio Díaz generó tanto rechazo entre la población como Peña Nieto. Recordemos que en 1910 solamente 18 por ciento de los ciudadanos mayores a 15 años sabían leer y escribir. Si bien millones de valientes mexicanos se levantaron en armas en contra del despotismo, en aquel momento la población también era extremadamente vulnerable a las mentiras del poder...

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domingo, 13 de noviembre de 2016

"Una nueva era" (Revista Proceso, 13 de noviembre, 2016)

John M. Ackerman

La derrota de Hillary Clinton en las elecciones presidenciales de los Estados Unidos constituye el último clavo en el ataúd del centrismo “moderado” y “liberal” dominante en Europa y las Américas desde la caída del Muro de Berlin en 1989. La hipócrita “tercera vía” del capitalismo de cuates “con rostro humano” ha seguido los pasos del viejo comunismo burocrático realmente existente. Ambos sistemas incumplieron trágicamente con sus promesas de garantizar el bienestar y los derechos humanos de la población. Hay que empezar de nuevo. 

En 1992 Francis Fukuyama anunció el supuesto “fin de la historia” a raíz del derrumbe del comunismo en Rusia y Europa del Este. Hoy somos testigos de lo que podríamos llamar “el fin del fin de la historia”. De nuevo se configuran dos polos en disputa, pero esta vez la batalla no será entre los países del “primer” y el “segundo” mundo, sino entre los de arriba y los de abajo al interior de todos los países del planeta. 

Los Estados Unidos llega tarde a la ola mundial de repudio a un sistema plutocrático que cada vez genera más desigualdad y aleja el ciudadano común de la política. La rebelión empezó en Sudamérica con una serie de históricas victorias populares de la izquierda en Brasil, Argentina, Venezuela, Bolivia y Ecuador. Posteriormente, hubo réplicas fallidas en el Medio Oriente con la “Primavera Árabe” y en los Estados Unidos con Occupy Wall Street. Y en los años recientes la ola de repudio al estatus quo ha encontrado una causa electoral en movimientos como el de Syriza en Grecia, Podemos en España y los fenómenos de Jeremy Corbyn en Reino Unido y Bernie Sanders en EU. 

La reacción de la derecha más retrógrada a esta ola de movilización popular a favor de una justicia verdadera y la democracia auténtica no se ha hecho esperar. Michel Temer, Mauricio Macri, Marine Le Pen, Henry Ramos Allup y Donald Trump son las caras más visibles de un sistema de privilegio oligárquico que se niega a morir. Frente a la amenaza que implica los movimientos a favor de la democracia popular, los dueños del mundo han decidido despojarse de sus hipócritas máscaras de “demócratas liberales” para entrar directamente en la lucha desencarnada en defensa de sus intereses...

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