ADQUIERE "EL MITO DE LA TRANSICIÓN DEMOCRÁTICA"

miércoles, 15 de agosto de 2018

"Magistrados jurásicos" (La Jornada, 13 de agosto, 2018)

John M. Ackerman

La sala superior del Tribunal Electoral del Poder Judi­cial de la Federación (TEPJF) no tuvo otra opción que avalar el contundente triunfo de Andrés Manuel López Obrador en las urnas. La participación ciudadana fue tan contundente y la distancia entre el primero y el segundo lugares tan amplia que las instituciones electorales fueron obligadas a aceptar la derrota de la lógica de la simulación burocrática y el fraude sistemático a manos de una ciudadanía cada vez más consciente, participativa y esperanzada.

Pero todavía le quedan algunos coletazos al dinosaurio antes de que caiga definitivamente al piso. En días recientes, varios tribunales electorales locales al servicio del Prianrd han entrado en acción con el fin de cancelar victorias y mayorías ganadas legítimamente por Morena en las urnas. Con enorme cinismo, los magistrados recurren a argumentaciones espurias y disparates jurídicos con el fin de vestir de seda a estos evidentes atropellos a la legalidad, en los estados de México, Guerrero, Nuevo León, Baja California Sur y Ciudad Juárez.

En la entidad mexiquense, frente al pavor del gobernador Alfredo del Mazo de tener que enfrentar a un Congreso opositor, el primo de Enrique Peña Nieto ha torcido el brazo de los magistrados del tribunal electoral local para que borren de un plumazo todos y cada uno de los 10 diputados plurinominales locales que habían sido otorgados a Morena.

Para lograr este fin, los magistrados recurrieron al ingenioso, pero totalmente inaceptable malabar jurídico de equiparar la coalición Juntos Haremos Historia a un partido político. Esta metáfora no encuentra respaldo alguno en la legislación, que en toda ocasión refiere exclusivamente a los partidos y jamás a las coaliciones a la hora de repartir los diputados plurinominales...

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lunes, 6 de agosto de 2018

"RIP PRI" (Revista Proceso, 5 de agosto, 2018)

John M. Ackerman

El Partido Revolucionario Institucional (PRI) nunca ha sido solamente un partido político. Desde su creación en 1946, este instituto político fue diseñado con el claro propósito de generar un nuevo régimen autoritario, corrupto y neoliberal, para repudiar las conquistas de la Revolución Mexicana y desandar el camino de justicia social trazado durante el sexenio de Lázaro Cárdenas del Río entre 1934 y 1940. Si bien el PRI nunca fue una institución monolítica, e incluso llegó a albergar una fuerte ala progresista en algunos momentos de su larga historia, la lógica general del viejo partido de Estado siempre ha sido una de control social, simulación burocrática y de defensa de intereses particulares. 

Cárdenas había visualizado otro futuro para la Revolución. Demócrata convencido y con un compromiso irrestricto con el principio de “Sufragio efectivo, no reelección”, en lugar de buscar su permanencia personal en el poder Don Lázaro le apostó a la organización social por medio de la creación del Partido de la Revolución Mexicana (PRM) el 30 de marzo de 1938. De acuerdo con Cárdenas, la única forma para garantizar la verdadera continuidad de las enormes conquistas sociales de su sexenio era por medio de la organización, la participación y la concientización ciudadana. 

Cárdenas tenía perfectamente claro que los Presidentes de la República que vendrían después de él muy probablemente no contarían con la misma convicción justiciera o compromiso con la soberanía nacional. Así que era necesario blindar la Revolución desde abajo y a la izquierda a partir de la creación de un nuevo partido de masas que contaría con suficiente fuerza para exigirle cuentas y demandar efectividad a cualquier futuro gobernante. 

El nuevo partido también tenía el propósito de corregir por el reprobable caciquismo y corrupción que se habían apoderado del Partido Nacional Revolucionario (PNR), creado por el sonorense Plutarco Elías Calles en 1929. La creación del PRM sería entonces un vehículo simultáneamente para el empoderamiento social y para lograr la institucionalidad democrática...

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jueves, 2 de agosto de 2018

lunes, 30 de julio de 2018

"Consejeros de consigna" (La Jornada, 30 de julio, 2018)

Consejeros Lorenzo Córdova y Ciro Murayama
John M. Ackerman

El disparate de la multa de 197 millones de pesos del Instituto Nacional Electoral (INE) a Morena constituye el primer disparo en lo que probablemente será una larga batalla de las instituciones controladas por PRI, PAN y PRD en contra de los esfuerzos renovadores del nuevo gobierno democrático de Andrés Manuel López Obrador.

Ciro Murayama, Lorenzo Córdova, Marco Baños, Margarita Favela, Pamela San Martín y los otros consejeros que votaron en favor de la multa demuestran enorme cinismo y mala fe. Miente en particular Murayama al establecer un paralelismo espurio entre el caso de Amigos de Fox, donde se acreditó el desvío de 640 millones de pesos del erario público hacia la campaña presidencial del PRI en 2000, y el caso del fideicomiso Por los Demás (PLD).

El verdadero símil con el caso bajo consideración es el otorgamiento fraudulento del registro como candidato presidencial a Jaime Rodríguez por el Tribunal Electoral (TEPJF). Tanto en aquel caso como en el actual, las instituciones electorales torcieron la ley con el fin de cumplir con órdenes superiores.

Es importante aclarar que la multa del INE no es por alguna irregularidad en el manejo del fideicomiso, sino solamente por no haber informado previamente y de manera formal a la autoridad electoral sobre su existencia y acciones.

¿Por qué no informó Morena al INE sobre el fideicomiso?

Simple y sencillamente porque el fideicomiso no pertenece a Morena, ni recibió un solo peso del erario público y jamás utilizó sus recursos para gasto electoral alguno. PLD es una institución de beneficiencia social estrictamente privada creada con el único fin de apoyar a los miles de damnificados por los terremotos del 7 y 19 de septiembre de 2017...

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lunes, 23 de julio de 2018

"El futuro de Morena" (Revista Proceso, 22 de julio, 2018)

John M. Ackerman

La decisión de crear el Movimiento de Regeneración Nacional, ahora Partido Morena, fue uno de los grandes aciertos de Andrés Manuel López Obrador. En lugar de pelearse en el lodo con los burócratas que se habían apoderado del Partido de la Revolución Democrática (PRD), el tabasqueño voló por encima del pantano de la corrupción para dar luz a una nueva agrupación ciudadana capaz de canalizar y organizar la esperanza ciudadana. 

En apenas cuatro años, Morena logró contagiar al país entero con su visión de un México más pacífico, justo y democrático. A partir de 2018, este nuevo partido ciudadano no solamente controlará la Presidencia de la República, sino también ambas cámaras federales y la mayoría de los congresos locales. De manera paralela, el financiamiento público para Morena se cuadruplicará durante el próximo año, llegando a la impresionante suma de casi 1,600 millones de pesos. 

Como un adolescente que de repente ve crecer su cuerpo y cambiarse la voz, este instituto político debe madurarse rápidamente para poder asumir eficazmente sus nuevas responsabilidades. 

En primer lugar, Morena debe evitar ser capturado por los oportunistas. Ya se han acercado muchas figuras de dudosa reputación. Pero el río de chapulines que empezó a fluir durante el proceso electoral ahora se convertirá en una verdadera avalancha de buscachambas. Todos los políticos que no logren colarse como funcionarios o asesores en los nuevos gobiernos de Morena, buscarán refugiarse en el partido en preparación para saltar en masa, como en los viejos tiempos del partido-estado PRIista, hacia los cargos públicos...

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martes, 17 de julio de 2018