ADQUIERE "EL MITO DE LA TRANSICIÓN DEMOCRÁTICA"

martes, 22 de mayo de 2018

"1968, 1988, 2018: Continuidades y rupturas históricas" (Diálogos por la democracia, TV UNAM, 20 de mayo, 2018)

¿2018 MARCARÁ UN ANTES Y UN DESPUÉS EN LA HISTORIA POLÍTICA DE MÉXICO?
TODOS LOS DOMINGOS A LAS 19:30 HORAS EN TV UNAM

Invitada especial, 20 de mayo: Dra. Guadalupe Valencia, Directora del Centro de Investigaciones Interdisciplinarias en Ciencias y Humanidades (CEIICH), UNAM

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lunes, 21 de mayo de 2018

"Trumpismo mexicano" (La Jornada, 21 de mayo, 2018)

John M. Ackerman

Donald Trump encarna la intolerancia, la ignorancia y la mentira. Dice que los mexicanos somos "violadores", se burla de los discapacitados y frecuentemente recurre a epítetos racistas y machistas. La semana pasada, Trump se refirió a los migran­tes indocumentados como "animales". Hace unos me­ses el presidente estadunidense caracterizó a las naciones expulsoras de migrantes, como México, como "hoyos de mierda". 

El magnate neoyorquino también desprecia la verdad y la ciencia. Suele descalificar investigaciones realizadas por académicos y periodistas serios, así como lanzar ocurrencias absurdas sin mayor sustento que sus propios prejuicios. Su posicionamiento sobre el cambio climático global es solamente uno de los ejemplos más burdos al respecto.

El ocupante de la Casa Blanca desdeña la institucionalidad democrática y los derechos humanos. Por ejemplo, ha promovido una serie de "acciones ejecutivas" que afectan gravemente los derechos humanos de los mexicanos residentes en Estados Unidos y también violan flagrantemente el pacto federal.

En México existe una corriente política muy similar al trumpismo estadunidense. Cuando Enrique Ochoa Reza se burla de los "prietos", Javier Lozano se lanza en contra de los "viejitos" y el candidato priísta al Senado Raúl Bolaños llama a sus simpatizantes a "romperle la madre" a Morena, evidencian que el viejo partido de Estado comparte la misma intolerancia y agresividad autoritaria que Trump. El gobierno de Enrique Peña Nieto también ya aplica las draconianas políticas migratorias estadunidenses dentro del mismo territorio mexicano.

Cuando Ricardo Anaya utiliza cifras falsas y presenta libros inexistentes y Pablo Hiriart inventa enfermedades fantasiosas para atacar a Andrés Manuel López Obrador no hacen otra cosa que copiar los estilos y las prácticas del magnate neoyorquino. Y cuando Jaime Rodríguez Calderón propone cercenarle la mano a los delincuentes canaliza el mismo fundamentalismo religioso y criminal que enarbola el titular del gobierno estadunidense.

Afortunadamente, la cultura política mexicana es mucho más sofisticada y humanista que la que predomina al norte del río Bravo. Las bravuconadas y las intolerancias de Trump le ayudaron a conquistar más de 60 millones de votos en las más recientes elecciones presidenciales de Estados Unidos, en noviembre de 2016. Este resultado evidenció la profunda ignorancia política que predomina entre vastos sectores de la población estadunidense.

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lunes, 14 de mayo de 2018

"'Magia' priista" (Revista Proceso, 13 de mayo, 2018)

John M. Ackerman

En el “relanzamiento” de la campaña presidencial de José Antonio Meade el pasado 6 de mayo, Emilio Gamboa exclamó eufórico, en entrevista con el periodista Enrique Méndez de La Jornada: “Hay tiempo para ganar. ¡El partido es mágico!”. Tiene razón el coordinador de los senadores del Partido Revolucionario Institucional (PRI). Décadas de experiencia con la alquimia electoral han convertido los dirigentes del viejo partido de Estado en verdaderos magos del fraude. 

“Con poquito, pero vamos a ganar”, declaró el dirigente de la Confederación de Trabajadores de México (CTM), Armando Neyra, confiado en que la mezcla perfecta de operación clientelar, acarreo delincuencial, violencia política y guerra sucia funcionarán para colocar a Meade en Los Pinos el próximo 1 de julio. Efectivamente, Meade ha citado numerosas veces los fraudes perpetrados el año pasado en Coahuila y el Estado de México como “ejemplos” a seguir rumbo a la Presidencia de la República. 

El senador priista Manuel Cavazos fue más preciso en su argumentación, también en entrevista con Enrique Méndez el mismo domingo 6: “Las elecciones se ganan en la casilla y para llenar ese hueco, ese bache, esa distancia entre la casa y la casilla se necesita mucha organización y estructura, y eso sólo lo tiene el PRI”. Cavazos después remataría: “Las encuestas se hacen en casa. Y si le preguntan, usted dice por quién piensa votar. Ah, pero que ese día se levante a votar, deje el futbol y la fiesta, eso es otra cosa, y eso no lo toman en cuenta.” 

Queda perfectamente clara la estrategia del PRI. Gastarán millones de dólares, euros y pesos al margen de la ley para, por un lado, movilizar legiones de ciudadanos vulnerables por medio de operativos ilegales de acarreo de votantes y, por otro lado, desmovilizar a los simpatizantes de sus adversarios por medio de la intimidación, el miedo y la distracción. De manera complementaria, el régimen también utilizará amenazas directas y estrategias de cooptación, la fórmula clásica de “plata o plomo”, tanto para ahuyentar los representantes de casilla de Morena como para domar a los ciudadanos funcionarios de casilla que pudieran atreverse a denunciar las irregularidades...

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lunes, 7 de mayo de 2018

"El dinero contra la democracia" (La Jornada, 7 de mayo, 2018)

John M. Ackerman

Sin una separación clara entre las esferas públicas y privadas, entre los políticos y los empresarios, se colapsan tanto la democracia como la libre competencia. Cuando el dinero determina quién ocupa los cargos en la administración pública, las elecciones se convierten en meros ejercicios simbólicos para legitimar la continuidad en el poder de una minoría rapaz. Y cuando el gobierno se utiliza para favorecer a unos cuantos empresarios potentados, el mercado pierde su dinamismo y se estancan la innovación y el desarrollo.

Para avanzar como nación fuerte y soberana es necesario que tanto las instituciones gubernamentales como el sector privado se independicen del puñado de oligarcas que hoy saquean simultáneamente las arcas públicas y la economía popular. Con un gobierno sólido y autónomo que defienda el interés público, se abriría el espacio necesario para el florecimiento de las empresas, las organizaciones sociales y la ciudadanía en general.

Nuestro marco jurídico establece reglas claras con el fin de blindar los procesos electorales de la interferencia indebida del dinero y el poder privado. El artículo 41 de la Constitución fija el principio fundamental de que "los recursos públicos prevalezcan sobre los de origen privado". El mismo artículo también señala que "ninguna persona física o moral, sea a título propio o por cuenta de terceros, podrá contratar propaganda en radio y televisión dirigida a influir en las preferencias electorales de los ciudadanos, ni a favor o en contra de partidos políticos o de candidatos a cargos de elección popular".

Estas disposiciones colocan al derecho electoral mexicano años luz más allá del marco jurídico estadunidense...

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